EL PROBLEMA ETICO DE LA DEUDA EXTERNA.
EL PARTIDO DE LA DEUDA. EL PROBLEMA PRÁCTICO.
SILVIO H. COPPOLA
Hace más de diez años y ante el problema constante de lo debido por deuda externa y el default producido a fines de 2001, Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, tuvo oportunidad de disertar en el Congreso de la Nación, sobre la importancia del tema y sobre la necesidad de resolver el mismo, de manera que no afecte principalmente a la población de menores recursos del país, como inevitablemente iba sucediendo. Por eso el día 9 de julio de 2005, publicó una nota en el diario HOY de la ciudad titulado “Deuda Externa: la visión de la Iglesia”. Donde después de recalcar la necesidad de justicia y la falta de esta a todo nivel y en especial en las relaciones internacionales, señaló que esa falta se notaba “. . . .en una cuestión harto concreta que nos concierne a los argentinos: la deuda externa. Dice al respecto el Compendio (de la Doctrina Social de la Iglesia): ·El derecho al desarrollo debe ser tenido en cuenta en las cuestiones ligadas a la crisis que, por sus deudas, afecta a muchos países pobres. Tal crisis reconoce en su origen causas complejas y de género variado, sean de carácter internacional, fluctuaciones cambiarias, especulaciones financieras, neocolonialismo económico, sean de índole interna de cada país endeudado: corrupción, mala gestión de los dineros públicos, utilización distorsionada de los préstamos recibidos. Los sufrimientos mayores atribuibles a cuestiones estructurales, pero también a comportamientos personales, castigan a las poblaciones de los países endeudados y pobres, que no tienen ninguna responsabilidad. . . .” así la Iglesia ha afirmado “. . .que el mecanismo de la deuda compromete las economías y los niveles de vida de los países en desarrollo, y ha reclamado aplicar una ética de supervivencia que regule la relación entre acreedores y deudores. .. . . . .no podemos olvidar la frivolidad con que en tiempos recientes, nuestro país se fue endeudando muy por encima de sus posibilidades de pago, y no para favorecer inversiones de desarrollo, sino para mantener un bienestar financiero aparente, cuya falta de sostén económico fue oportunamente señalado.. . . . . . .Cuando se oye hablar hoy de ·regreso a los mercados de capital· y se escuchan otras expresiones de optimismo parecidas acerca de la viabilidad de alguna suerte de nueva patria financiera, aparecen motivos para temer. . . . .Por otra parte, el mejoramiento de las condiciones para el pago de nuestra enorme deuda externa no equivale a la resolución del problema que ella significa. . . . .La usura no consiste solamente en la aplicación de intereses exorbitantes, sino también en el hecho: que el deudor no pueda jamás dejar de serlo. . . .”. Resumen de situaciones proféticas. Lamentablemente. Y ya monseñor Aguer en su programa radial “Los Dos Reinos”,por Radio Provincia de Buenos Aires, en colaboración con el profesor Fernando Estrada, del 24 de septiembre de 2003, habían comentado la “Consideración ética de la deuda externa”. Expresando en el mismo la corresponsabilidad de los acreedores de la deuda, que afecta a todos desde el punto de vista moral, constituyendo la usura un drama y un pecado, que destruye familias y hunde países, con servidumbre permanente; se transfiere y se transfieren bienes a los ricos y si no hay un orden internacional justo y se siguen tomando préstamos para pagar préstamos, se quebrará la justicia en el mundo y eso traerá consigo la quiebra de la paz; por consiguiente, tiene que haber una visión ética de la deuda.
